COMO COMBATIR LOS PENSAMIENTOS PESIMISTAS por el Dr. Mario Pereyra

Cómo combatir los pensamientos pesimistas
Dr. Mario Pereyra

El congnitivismo es una escuela sicológica que se basa en el postulado central de que cada ser humano es el resultado de lo que piensa y de cómo piensa. Podríamos decir que, de acuerdo con esta concepción, según sea el pensamiento tal es él, o “dime lo que piensas y te diré quién eres”. Son las “cogniciones” o las ideas que alguien tiene de sí mismo, del mundo y con respecto a los demás las que determinan la manera de sentir y de actuar. Así, por ejemplo, si uno cree que no tiene ningún valor, probablemente se sentirá desdichado y temeroso, rehuyendo el enfrentamiento de situaciones difíciles para las cuales no se considera cualificado. Si por el contrario piensa que tiene recursos y fuerzas interiores, seguramente enfrentará las dificultades con una actitud que lo llevará al éxito, o por lo menos, a sacar los mejores resultados dentro de sus circunstancias. Así, pues, quien percibe las cosas que lo rodean como manejables o controlables, probablemente experimentará confianza, buen ánimo y tranquilidad.

Como resultado de estos criterios de la escuela cognitiva, la terapia que ellos proponen tienen como objetivo desmantelar los pensamientos negativos y las creencias falsas o inadecuadas para desarrollar una mentalidad positiva y optimista que permita al individuo alcanzar los logros a los que aspira. En este sentido, entre las técnicas que han desarrollado para alcanzar esos fines está la flash card. Es un método simple y efectivo, que cualquiera puede utilizar. ¿En qué consiste? Como su nombre indica, es una tarjeta que tiene una determinada consigna, que busca producir el impacto de cambiar los contenidos o las direcciones equivocadas del pensamiento. Por ejemplo, una persona muy perfeccionista y meticulosa, con una fuerte tendencia a “darle vueltas” a los problemas, es decir, a pasar “rumiando” mentalmente los asuntos que le preocupan, comprende que debe frenar esa tendencia excesiva a la deliberación (a no “darle tantas vueltas a la cabeza”, como ella misma dice), porque eso alimenta sus obsesiones, la paraliza y le hace perder mucho tiempo sin lograr nada. Por eso le resultará muy útil tener un flash card siempre consigo, que le diga “¡Para! ¡Deja de pensar en eso! ¡Haz otra cosa!” Así que cuando empiece a “calentarse la cabeza” con algo, pondrá la mano en el bolsillo, sacará la tarjeta, leerá y cumplirá la instrucción.

A otra persona, que frecuentemente padecía crisis depresivas y entonces todo le parecía negro y sin salida, le sugerimos utilizar una flash card para ayudarla en ciertas circunstancias. La tarjeta decía: “No seas pesimista. Piensa positivo. Mira el lado bueno de la vida”.

Hay evidencias que demuestran el valor práctico y efectivo de darse instrucciones uno a sí mismo para cambiar conductas inadecuadas o pensamientos perturbadores, pero no hay fórmulas universales válidas para todos los casos. Según los sicólogos cognitivos, cada uno tiene que encontrar su propia receta, esto es, aquellas declaraciones que los ayuden a reflexionar y a tomar las medidas para modificar los comportamientos indeseados. Sin embargo, hay una variante de la técnica del flash card, de uso popular entre determinados grupos de creyentes, que se llama las Cien promesas de la Biblia. Es una pequeña caja con cien tarjetas, cada una de las cuales tiene un texto bíblico que encierra una promesa, una exhortación o un mensaje de ayuda y de estímulo.

Por ejemplo, una de las tarjetas dice: “No temas ni desmayes, porque el Eterno tu Dios estará contigo donde quiera que vayas”; otra afirma: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá”; en otra se lee:“Dijo Jesús: […] todas las cosas son posibles para Dios”. Estos “tesoros” bíblicos, en lugar de autoinstrucciones, son como prescripciones celestiales dictadas por el Sicólogo divino. He escuchado el testimonio de varias personas que las usan, contando experiencias notables de haber recibido inspiración, coraje y, en general, recursos valiosos para combatir el desánimo, descubrir la mejor solución a un problema, o las fuerzas para enfrentar situaciones adversas.

Seguramente que este procedimiento de recibir un mensaje específico para situaciones concretas y definidas es un método nada despreciable. Además de económico y práctico, creo que es una de las maneras más beneficiosas de realizar la aventura del autodescubrimiento y de cultivar la salud de la mente y del espíritu para conservar la alegría de vivir.

Solicitamos se otorgue el crédito absoluto al creador del presente documento Artículos de Autores Adventistas

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